NOTA => Aviso de Seguridad: La práctica de vías ferratas es una actividad de riesgo que puede ocasionar lesiones graves. La información aquí mostrada es meramente referencial y orientativa. El estado del equipamiento y del entorno natural puede cambiar sin previo aviso. El usuario asume toda la responsabilidad sobre sus decisiones, preparación técnica y seguridad. El autor no se hace responsable de ningún accidente derivado del uso de esta información. Consulta aquí la guía de material obligatorio.
Esta vía ferrata, de dificultad K3, es perfecta para quienes buscan una aventura vibrante y llena de acción, sin llegar a los extremos más exigentes. Es una opción accesible, pero no te dejes engañar: a lo largo del recorrido te enfrentarás a secciones que pondrán a prueba tu habilidad, equilibrio y resistencia, manteniéndote alerta en todo momento.
La víaferrata se encuentra cerca de la pedanía de Tobera, en el término municipal de Frías. Se accede a pie desde el pueblo siguiendo el agradable Paseo del Molinar, o en vehículo por la carretera BU-504 hasta llegar a alguno de los dos aparcamientos situados junto a la Ermita de Santa María de la Hoz.
Si optamos por dejar el vehículo en estos aparcamientos, deberemos cruzar con precaución la carretera y el puente.Seguidamente continuaremos por la pista girando a la derecha, siguiendo el curso del río Molinar aguas arriba.A unos 200 metros encontraremos el inicio de la vía ferrata antes de llegar a la carretera.
La vía comienza ganando altura rápidamente mediante un tramo vertical de grapas que sirve de toma de contacto. Inmediatamente, se realiza una travesía lateral (flanqueo) que nos posiciona ante el primer filtro técnico: un pequeño desplome con giro. Superar este paso requiere una buena gestión de los pies y decisión.
Una vez superado, llegamos al “Paso del Tablón”. Se trata de una viga de madera de 4 metros colocada de canto. Aunque es estrecha, la pared queda a la izquierda, permitiendo al escalador apoyarse con la mano para mantener el equilibrio mientras se cruza con agilidad.
Tras el tablón, la ruta nos presenta su elemento más icónico: una Escalera de Cadena (Escadena) de 18 metros. A diferencia de una escalera rígida o de las grapas en la roca, los peldaños aquí son eslabones móviles y separados. Este tramo no es difícil por fuerza, pero sí exige concentrarse en el equilibrio y la propiocepción, ya que la estructura oscila levemente con el peso del cuerpo.
Al coronar la cadena, se accede a un Puente Tibetano de 18 metros. Destaca por su excelente tensión; es un paso muy estable que apenas se mueve, ideal para disfrutar de las vistas del desfiladero sin excesiva tensión nerviosa.
A continuación, nos adentramos en la sección más larga de pared: una extensa travesía lateral equipada con grapas. No es una línea recta; el recorrido sube y baja, obligando a negociar pequeños extraplomos (panzas de roca) que empiezan a cargar los brazos. Este esfuerzo se ve recompensado al llegar a un Puente de Tablas de 17 metros, también muy estable y cómodo de cruzar.
Tras una breve transición por una pequeña cresta rocosa, el carácter de la vía cambia. Llegamos al Puente de Balancines (13 metros). Este obstáculo rompe la estabilidad anterior: cada paso sobre las plataformas independientes genera movimiento. Es el tramo más divertido y “psicológico” de la vía, diseñado para poner a prueba la templanza del escalador entre risas y nervios.
La parte final de la instalación reserva el mayor esfuerzo físico. Se afronta un nuevo flanqueo lateral que incluye pasos extraplomados más marcados que los anteriores. Aquí es necesario moverse con rapidez y eficacia para no agotar la fuerza de los brazos antes de tiempo.
El recorrido en pared finaliza cruzando un Puente de Mono (un solo cable para los pies) de 13 metros, que nos deja en la cima de la instalación.
El retorno se efectúa a través de un sendero de aproximadamente 15 minutos, inmerso en una frondosa vegetación arbórea que ofrece sombra y permite disfrutar del valor paisajístico del entorno.
Aspectos Destacados (Resumen)
Es una vía de corte moderno, diseñada para ser divertida y variada más que puramente física. Sus puntos fuertes son:
Variedad de Puentes: Rara vez se encuentran tantos tipos diferentes en un recorrido tan corto (tibetano, de tablas, de balancines, de mono).
La “Escadena”: Un elemento distintivo de esta vía (la escalera de cadena gigante) que aporta un toque original.
Entorno: Mucha sombra y vegetación, lo que la hace agradable incluso en días algo calurosos (aunque siempre es mejor evitar las horas centrales).
💡 Consejos Adicionales
Material: Casco, arnés y disipador son obligatorios. Se recomienda guantes (por la cantidad de cable y grapas) y baga de descanso (útil para descansar los brazos antes de los desplomes o para hacer fotos en los puentes).
Para quién es ideal: Personas con cierta experiencia previa en K2 que quieran dar el salto al K3, o expertos que busquen un recorrido ágil y estético en la zona de las Merindades.
1. La Vía Ferrata: Un proyecto de vanguardia (2024-2025)
La ferrata de Tobera no es una instalación antigua. Pertenece a una “nueva ola” de equipamientos de aventura impulsados recientemente en la provincia de Burgos.
Origen: Fue promovida por la Diputación de Burgos y el Ayuntamiento de Frías como parte de un plan turístico financiado con fondos europeos (Next Generation) para dinamizar la comarca de Las Merindades.
Construcción: Se licitó y ejecutó entre 2024 y 2025 (es una instalación muy moderna). Esto explica por qué su diseño es tan “juguetón” y variado (puentes, cadenas, balancines); a diferencia de las ferratas antiguas que buscaban solo la lógica de ascenso, las modernas se diseñan pensando en la experiencia lúdica del deportista.
2. El Escenario: Siglos de historia bajo tus pies
Lo que realmente tiene “solera” es el desfiladero que recorres. Mientras estás colgado de las grapas, estás transitando por un paso estratégico utilizado durante milenios:
La Calzada Romana: Tobera fue un punto clave de paso desde la época romana (parte de la vía que conectaba la meseta con el norte). El puente que cruzas al inicio, aunque de factura medieval, se asienta sobre cimientos romanos.
Lugar de Peregrinaje: La Ermita de Santa María de la Hoz (s. XIII), situada al pie de la ferrata, funcionó durante la Edad Media como hospedería para los peregrinos que iban a Santiago. Las paredes que hoy escalas servían entonces de refugio natural.
La Leyenda del Humilladero: La pequeña capilla a nivel de suelo (el Humilladero del Cristo) tiene una leyenda propia: se dice que el caballo de un correo real se desbocó ante una enorme serpiente en el puente, y el jinete se salvó milagrosamente tras encomendarse al Cristo, mandando construir la ermita en agradecimiento.
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