NOTA => Aviso de Seguridad: La práctica de vías ferratas es una actividad de riesgo que puede ocasionar lesiones graves. La información aquí mostrada es meramente referencial y orientativa. El estado del equipamiento y del entorno natural puede cambiar sin previo aviso. El usuario asume toda la responsabilidad sobre sus decisiones, preparación técnica y seguridad. El autor no se hace responsable de ningún accidente derivado del uso de esta información. Consulta aquí la guía de material obligatorio.
Esta vía destaca por su carácter deportivo y técnico, catalogada generalmente como K4 (Difícil). Su principal atractivo es su entorno: un barranco calizo que suele estar seco pero que ofrece un ambiente de “espeleología a cielo abierto”. El recorrido es variado y dinámico, incluyendo tirolinas, puentes tibetanos y desplomes que ponen a prueba la fuerza de brazos y la técnica de progresión. Es una vía física, aérea en ciertos puntos y muy estética debido a las formas geológicas del cauce.
Para llegar, debes dirigirte a la localidad de Ramales de la Victoria. Desde allí, toma la carretera N-629 en dirección a Burgos (Puerto de Los Tornos). Tras recorrer apenas 2 km desde el pueblo, verás a mano izquierda el desvío señalizado hacia la Cueva de Covalanas. Sigue la carretera ascendente hasta el parking habilitado para las cuevas y las ferratas de la zona
Desde el mismo parking de las Cuevas de Covalanas, el acceso es inmediato y muy cómodo. Solo debes caminar unos 100 metros en retroceso por la carretera o seguir los senderos indicados que bajan directamente hacia el puente que cruza el río Calera. El inicio de la vía se encuentra justo debajo del puente de la carretera, donde comienza el descenso al barranco.
Inicio y primera tirolina: La aventura comienza con una toma de contacto directa con el vacío. Tras bajar unas grapas iniciales bajo el puente, te encuentras con la primera tirolina de unos 15 metros. Es una instalación corta pero intensa, donde la salida requiere decisión para lanzarse al cable sobre el cauce del río.
Descenso técnico por el barranco: Una vez cruzada la tirolina, la vía no sube, sino que desciende. Es uno de los aspectos más curiosos; progresas mediante flanqueos horizontales y destrepes por la pared izquierda del barranco. Este tramo es muy visual, permitiéndote observar las formaciones de la roca pulida por la erosión milenaria.
El Puente Tibetano: Tras los primeros flanqueos, la vía cruza de nuevo el cauce mediante un puente tibetano de unos 15-20 metros. Aquí la sensación de altura aumenta, ya que te encuentras suspendido entre las dos paredes verticales que forman el estrecho desfiladero.
Tramo de progresión horizontal: Superado el puente, la vía continúa por la pared derecha. Es un tramo de manos y pies sobre roca y grapas, donde la humedad del barranco puede hacer que los apoyos resbalen un poco, exigiendo una progresión atenta y pausada.
Descenso al cauce y cruce del río: La ferrata te lleva hasta el fondo del barranco. En este punto, si el río lleva agua (algo poco común salvo en lluvias intensas), es posible que tengas que mojarte los pies para cruzar al otro lado. Es una zona de transición más relajada antes de afrontar la parte final de la vía.
El ascenso vertical y desplomes: Aquí cambia el carácter de la ferrata. Dejas el fondo del barranco para iniciar un ascenso vertical potente. Este sector incluye varios pasos desplomados (extraplomos) que requieren fuerza de brazos. Es la parte más atlética del recorrido y donde se justifica su grado K4.
Variante de salida y Puente de Mono: En la parte superior, puedes encontrar variantes. Una de las opciones incluye un puente de mono (un solo cable para los pies y dos para las manos) que añade inestabilidad y diversión al último tercio de la ruta antes de alcanzar la salida definitiva hacia el mirador.
Final en el Mirador de Covalanas: La vía culmina en una zona alta que ofrece vistas espectaculares del Pico San Vicente y todo el valle de Ramales. Es el lugar perfecto para recuperar el aliento y recoger el equipo mientras disfrutas del paisaje cántabro antes de iniciar el breve retorno.
El regreso es sumamente sencillo. Una vez finalizas la vía en la parte superior, solo tienes que seguir el sendero evidente que bordea la parte alta del barranco y que, en apenas 10 o 15 minutos, te devuelve directamente al parking donde dejaste el vehículo.
Material extra: A diferencia de otras vías, aquí es imprescindible llevar una polea para cable de acero (tipo Tandem Speed) si quieres realizar la tirolina. Sin ella, no podrás completar el recorrido original de forma segura.
Combinación ideal: Al compartir parking con la Vía Ferrata El Cáliz (K3), muchos deportistas aprovechan para hacer ambas en la misma jornada, realizando primero la del Cáliz como calentamiento.
La Vía Ferrata del Río Calera fue inaugurada en el año 2018. Su construcción formó parte de un plan para potenciar el turismo activo en Ramales de la Victoria, un municipio que ya era referente mundial en espeleología y escalada. Los diseñadores buscaron crear algo diferente a “El Cáliz” (inaugurada en 2011), aprovechando la morfología cerrada del barranco para ofrecer una experiencia más sombría, técnica y cercana a la sensación de un barranco seco equipado.
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