NOTA => Aviso de Seguridad: La práctica de vías ferratas es una actividad de riesgo que puede ocasionar lesiones graves. La información aquí mostrada es meramente referencial y orientativa. El estado del equipamiento y del entorno natural puede cambiar sin previo aviso. El usuario asume toda la responsabilidad sobre sus decisiones, preparación técnica y seguridad. El autor no se hace responsable de ningún accidente derivado del uso de esta información. Consulta aquí la guía de material obligatorio.
La vía ferrata El Cáliz es considerada una de las rutas de iniciación más estéticas y populares de Cantabria. Con un desnivel aproximado de 120 metros y un recorrido de 300 metros, ofrece una experiencia vertical emocionante pero segura. Sus puntos fuertes son su accesibilidad, las impresionantes vistas hacia el Pico San Vicente y el valle del río Gándara, y la posibilidad de elegir entre dos finales de distinta dificultad, incluyendo un divertido puente tibetano opcional. Es ideal para familias, grupos y personas que desean tener un primer contacto con el mundo de las alturas.
La vía ferrata El Cáliz es considerada una de las rutas de iniciación más estéticas y populares de Cantabria. Con un desnivel aproximado de 120 metros y un recorrido de 300 metros, ofrece una experiencia vertical emocionante pero segura. Sus puntos fuertes son su accesibilidad, las impresionantes vistas hacia el Pico San Vicente y el valle del río Gándara, y la posibilidad de elegir entre dos finales de distinta dificultad, incluyendo un divertido puente tibetano opcional. Es ideal para familias, grupos y personas que desean tener un primer contacto con el mundo de las alturas.
Para llegar a El Cáliz desde Santander o Bilbao, se debe circular por la autovía A-8 hasta la salida 173 (Colindres/Limpias), tomando la carretera N-629 en dirección a Burgos hasta llegar a Ramales de la Victoria.
Una vez en el pueblo, se continúa por la misma N-629 en dirección al Puerto de los Tornos (Burgos). Aproximadamente en el kilómetro 188, tras un par de curvas cerradas y justo antes de un puente, se encuentra a mano izquierda un desvío señalizado hacia la Cueva de Covalanas. El aparcamiento es compartido con los visitantes de la cueva y suele estar muy concurrido los fines de semana.
Desde el aparcamiento de Covalanas, el acceso es rápido y cómodo (unos 10-15 minutos):
Se toma la pista asfaltada que desciende suavemente en dirección norte (el “Camino de los Carlistas”).
Pasaremos junto al mirador de Covalanas, desde donde ya se divisa la pared de la escuela de escalada de Haza.
Poco después de las primeras vías de escalada, encontraremos un panel informativo a pie de carretera que marca el inicio oficial de la ferrata a nuestra derecha.
El recorrido de El Cáliz es progresivo y se divide claramente en varias fases que permiten al usuario adaptarse a la altura de forma gradual.
El inicio de la vía se realiza por una zona de placas tumbadas y pequeños resaltes rocosos. En este primer tramo, la vegetación (principalmente encinas y arbustos) acompaña al ferratista, lo que resta sensación de vacío y aporta una atmósfera muy natural. Las grapas están dispuestas de manera que el avance sea fluido y sin grandes exigencias físicas.
A medida que ganamos metros, la pared comienza a enderezarse. Llegamos a un punto intermedio conocido como el abrigo natural o cueva, una pequeña oquedad en la roca ideal para hacer una pausa, hidratarse y disfrutar de la panorámica del valle. Hasta aquí, la dificultad se mantiene en un grado K2 (Fácil/Poco difícil).
Tras el descanso, la vía continúa de forma vertical. En esta sección, los pasos están muy bien equipados, permitiendo una progresión segura mientras los pies se apoyan tanto en las grapas como en los numerosos agarres naturales que ofrece la roca caliza de la zona.
Llegamos entonces a la bifurcación clave, donde el itinerario se divide en dos opciones claramente señalizadas: la variante de la derecha y la variante de la izquierda.
La variante de la derecha (K2) es la opción recomendada para niños o personas con poco fondo físico. Sigue una línea lógica y directa hacia la cumbre de la pared, evitando desplomes y manteniendo una verticalidad moderada hasta alcanzar el final del cable de vida.
La variante de la izquierda (K3/Algo difícil) añade un punto de adrenalina. El recorrido se vuelve más aéreo y nos obliga a desplazarnos de forma lateral por la pared. En este tramo, el equipamiento busca una mayor sensación de exposición, aunque sigue siendo muy asequible para principiantes con algo de determinación.
El plato fuerte de la variante izquierda es el puente tibetano de tres cables. Tiene una longitud de unos 10 metros y cruza un pequeño tajo en la roca. Aunque es opcional, cruzarlo añade esa chispa de aventura necesaria para quienes buscan algo más que una simple subida escalonada.
Finalmente, tras superar el puente o evitarlo por una pequeña trepada, ambos caminos convergen en la parte superior de la peña. Los últimos metros son una sencilla salida por terreno rocoso hasta alcanzar el sendero de finalización, coronando así los 120 metros de ascenso vertical.
Una vez finalizada la vía, el retorno al aparcamiento es sencillo y toma unos 20 minutos:
Desde el final de la ferrata, se sigue un sendero señalizado que camina por la parte alta del farallón rocoso.
El camino desciende suavemente a través de un bonito bosque de encinas (encinar cantábrico).
Debes seguir las marcas que te llevan de vuelta hacia la carretera o pista asfaltada que sube desde el pueblo hacia el parking de Covalanas. Es importante no tomar senderos ascendentes que se alejen de la pared si tu intención es volver al coche.
Combinación ideal: Es muy común combinar esta ferrata con su “hermana mayor”, la vía ferrata del Río Calera, que se encuentra justo debajo, en el barranco. Mientras que El Cáliz es vertical, la del Calera es más horizontal y lúdica (incluyendo un rápel).
Patrimonio Mundial: La ferrata está situada a escasos metros de la Cueva de Covalanas, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO por sus famosas pinturas rupestres de ciervas rojas. ¡Es casi obligatorio reservar visita!
La vía ferrata El Cáliz fue inaugurada en 2011 por el Ayuntamiento de Ramales de la Victoria. Su construcción formó parte de un plan para potenciar el turismo activo en la comarca del Asón, aprovechando que Ramales ya era un centro neurálgico para la escalada y la espeleología a nivel nacional. Fue diseñada específicamente para ser una vía de iniciación, permitiendo que personas sin conocimientos técnicos de escalada pudieran disfrutar de las paredes del Haza, que hasta entonces estaban reservadas exclusivamente para escaladores experimentados.
Todo el material de esta página está protegido bajo Licencia CC
Usamos cookies para personalizar el contenido y los anuncios, para proporcionar funciones de redes sociales y para analizar nuestro tráfico. También compartimos información sobre su uso de nuestro sitio con nuestros socios de redes sociales, publicidad y análisis.
View more
| Cookie name | Active |
|---|